IESS: el empleo formal deja de ser el motor de la afiliación; crecen los voluntarios
14 de julio de 2026

IESS: el empleo formal deja de ser el motor de la afiliación; crecen los voluntarios

Durante los últimos diez años, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) incorporó 366.244 nuevos afiliados. A primera vista, el dato podría interpretarse como una señal positiva para la seguridad social. Sin embargo, al revisar la composición de ese crecimiento aparece una realidad muy distinta.

La mayor parte de los nuevos afiliados no provino del empleo formal, sino de personas que decidieron afiliarse de manera voluntaria o que aportan como semicontribuyentes.

Ese cambio revela una transformación cada vez más evidente del mercado laboral ecuatoriano y plantea nuevos desafíos para la sostenibilidad financiera del sistema de seguridad social.

Los voluntarios lideran el crecimiento en el IESS

Entre abril de 2016 y abril de 2026, el grupo que más creció fue el de los afiliados voluntarios, con 131.500 personas adicionales (107% más).

A ellos se suman los 84.218 nuevos semicontribuyentes, el segundo segmento con mayor crecimiento en toda la década (51% más).

En conjunto, ambos grupos suman 215.718 afiliados y explican más de la mitad del incremento total de afiliados registrado por el IESS durante la última década.

Para el doctor en economía Fernando Negrete, esta tendencia refleja un cambio estructural.

"El crecimiento de afiliados en la última década se explica sobre todo por voluntarios y semicontribuyentes, no por empleo dependiente formal, que es la base más sólida del sistema", apuntó.

La diferencia es importante. Mientras un trabajador en relación de dependencia aporta de manera permanente junto con su empleador, los afiliados voluntarios y muchos semicontribuyentes realizan contribuciones que suelen ser menores, dependen de ingresos menos estables y pueden interrumpirse con mayor facilidad.

Menos empleo formal y menos afiliados en el campo y el trabajo doméstico en el IESS

El contraste con el empleo formal resulta evidente. Según un análisis de Luis Bayardo Tobar Pesántez, director de Carrera de Economía en la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador, durante la última década, los afiliados del sector privado aumentaron apenas 196.140 personas (9% más), pese a que la población ecuatoriana creció en alrededor de 1,94 millones de habitantes, equivalente al 11,8%.

En el sector público, el incremento fue todavía menor: apenas 27.508 nuevos afiliados en diez años (4% más).

En otras palabras, Ecuador ganó población, pero no consiguió generar empleo formal al mismo ritmo.

Eso significa que una menor proporción de los nuevos trabajadores ingresa al sistema de seguridad social como cotizante permanente.

Mientras los voluntarios crecieron, otros grupos tradicionales también perdieron afiliados.

El empleo doméstico registró una reducción de 40.107 afiliadas, mientras que el Seguro Social Campesino perdió 33.015 afiliados entre abril de 2016 y abril de 2026.

Las cifras muestran que miles de trabajadoras del hogar y familias rurales dejaron de aportar al sistema durante la última década.

Cada vez hay más ecuatorianos, pero menos cotizantes para sostener al IESS

Las cifras del IESS cuentan una historia que va más allá de las estadísticas. Reflejan un mercado laboral donde conseguir un empleo formal sigue siendo una meta difícil para millones de ecuatorianos.

Hoy, más de la mitad de las personas que trabajan en el país no aporta a la seguridad social. Por eso, el aumento de afiliados registrado en la última década no significa necesariamente que haya más empleo formal, sino que cada vez más personas que trabajan por cuenta propia o en condiciones informales buscan mantenerse vinculadas al IESS mediante la afiliación voluntaria o como semicontribuyentes.

Es la realidad de muchos trabajadores como María, una comerciante de 43 años que vende ropa al norte de Quito. Después de perder su empleo durante la pandemia, nunca volvió a conseguir un contrato estable. "No quería quedarme sin seguro ni pensar que algún día no tendré jubilación. Por eso pago el IESS como voluntaria, aunque hay meses en los que me cuesta completar el dinero", cuenta.

Al mismo tiempo, el país enfrenta otro desafío silencioso: su población envejece. Cada año aumenta el número de jubilados y también la esperanza de vida, lo que obliga al IESS a destinar más recursos para financiar pensiones, atención médica, medicamentos y otras prestaciones.

El problema es que la principal fuente de ingresos del sistema, que son los aportes de los trabajadores con empleo formal y sus empleadores, no crece al mismo ritmo.

El economista y exviceministro de Finanzas Fabián Carrillo resume esa brecha con dos datos que ayudan a entender la dimensión del reto. Por cada tres nuevos habitantes que tuvo Ecuador en la última década, el IESS solo ganó el equivalente a dos nuevos afiliados. Esa diferencia refleja que la afiliación creció más lentamente que la población.

La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene un efecto importante: cada vez hay menos cotizantes para sostener a una población que vive más años y que, por tanto, demandará pensiones y servicios de salud durante más tiempo.

Para Carrillo, cuando la cantidad de habitantes crece más rápido que el número de aportantes, la sostenibilidad financiera del sistema empieza a deteriorarse. Si esa tendencia no cambia, advierte, las consecuencias podrían ser "catastróficas" tanto para las finanzas públicas como para el mercado laboral.

Más afiliados, menos empleo formal: el cambio que preocupa al IESS

Las cifras dejan una paradoja. El IESS no está dejando de crecer: cada año incorpora nuevos afiliados. Sin embargo, ese crecimiento ya no está impulsado principalmente por trabajadores con empleo formal, que realizan aportes estables y constituyen la principal fuente de financiamiento de la seguridad social.

En su lugar, cada vez ganan más peso los afiliados voluntarios y los semicontribuyentes, una señal de que el mercado laboral ecuatoriano se ha vuelto más informal y menos capaz de generar empleos en relación de dependencia.

“El cambio va más allá de una simple estadística. La composición de los afiliados determina la fortaleza financiera del IESS. Mientras mayor sea la proporción de trabajadores con aportes permanentes, mayor será la capacidad del sistema para financiar pensiones, atención médica, medicamentos y otras prestaciones”, Pedro López, economista.

Cuando ocurre lo contrario, de acuerdo con López, más afiliados con aportes irregulares y menos cotizantes provenientes del empleo formal, la presión sobre las finanzas de la seguridad social aumenta. (JS)

Evolución del número de afiliados al IESS

Tipo de afiliadoabr-16abr-26
Empleo formal en sector privado2’137.9792’334.119
Empleo formal en sector público618.585646.093
Empleo doméstico102.74862.641
Seguro Social Campesino391.172358.157
Semicontribuyente165.855250.073
Voluntarios123.388254.888
Total3’539.7273’905.971

Fuente: La Hora

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