Ecuador puede usar la energía para atraer industrias y competir por inversión
2026-08-21

Ecuador puede usar la energía para atraer industrias y competir por inversión

Ecuador enfrenta una disyuntiva que va más allá de cómo evitar nuevos apagones: cómo convertir la energía en una herramienta para atraer inversión, instalar industrias y generar empleo.

La propuesta surge de un análisis de Donald Castillo Mancero, presidente de Cerati & Enerbiz y experto en desarrollo y estructuración de proyectos energéticos en América Latina. Su planteamiento es que las provincias y municipios no deberían limitarse a ofrecer terrenos o incentivos para atraer empresas, sino construir una oferta territorial que incluya electricidad competitiva y confiable.

La idea adquiere relevancia en un momento en que Ecuador vuelve a abrir espacios para la inversión privada en generación eléctrica y discute nuevas figuras para el sector, entre ellas los Distritos Autónomos Eléctricos.

Castillo plantea que, si esta apertura se consolida, podría aprovecharse para crear Distritos Industriales Energéticos: zonas donde la generación esté cerca de los centros de consumo y se combine energía solar, almacenamiento en baterías y, según las características de cada territorio, fuentes hidroeléctricas, eólicas o de biomasa.

La energía puede decidir dónde se instala una fábrica en Ecuador

Para una empresa que evalúa dónde instalar una nueva planta, el precio de la electricidad es uno de varios factores de competitividad. También pesan los costos laborales, la seguridad jurídica, la logística, el acceso a puertos, el agua, los terrenos, la infraestructura y la facilidad para obtener permisos. Pero la confiabilidad y el costo de la electricidad tienen una importancia creciente.

En ese escenario, Ecuador podría pasar de una lógica en la que cada industria busca resolver individualmente sus necesidades eléctricas a otra en la que el territorio construya una propuesta energética para atraer empresas.

El paquete podría incluir terreno, energía competitiva, disponibilidad eléctrica, agua, carreteras, conectividad, cercanía a puertos, permisos ágiles, capacitación laboral e incentivos locales. La diferencia es que la provincia ya no estaría vendiendo únicamente ubicación, sino condiciones para producir a menor costo.

Castillo considera que esto permitiría que prefecturas y municipios compitan no solo por obras, sino también por inversión privada, generación de empleo, infraestructura y mejores condiciones energéticas para producir. Ecuador tiene recursos, pero necesita conectarlos

La propuesta parte de una ventaja: Ecuador cuenta con territorios con buen recurso solar, potencial hidroeléctrico, recurso eólico y biomasa, además de posibilidades para incorporar almacenamiento. También existe interés de capital privado por desarrollar nueva generación.

El desafío, por tanto, no sería únicamente sumar megavatios. La pregunta es qué actividad económica puede desarrollarse alrededor de cada nueva fuente de generación.

Esa conexión entre política energética y política industrial es central para el planteamiento. Cada nuevo megavatio debería abrir la posibilidad de atraer una industria, mientras que cada provincia que busque inversión debería preguntarse qué puede ofrecer para que producir allí resulte más competitivo que hacerlo en otra provincia o incluso en otro país.

El problema es que el Ecuador todavía no logra ejecutar toda la generación eléctrica que necesita

La oportunidad de utilizar la energía como ventaja competitiva choca con un problema más inmediato: la planificación eléctrica no siempre se ha traducido en nuevos proyectos ejecutados.

Un análisis elaborado por Paulo Peña, fundador de Advice Energy, compara los Planes Maestros de Electricidad y sostiene que Ecuador ha repetido metas de capacidad, pérdidas, demanda, cobertura y exportaciones que luego han mostrado incumplimientos frente a la realidad.

Un ejemplo reciente es el récord de demanda registrado el 15 de julio de 2026. El consumo alcanzó 5.634 Megavatios (MW), frente a una previsión operativa de CENACE de 5.206 MW.

Es decir, la demanda real superó la previsión de ese día en 428 MW, un 8,2%. Al mismo tiempo, esos 5.634 MW todavía estaban 1.394 MW por debajo de la demanda que el Plan Maestro de Electricidad 2018-2027 había proyectado para 2027.

Para Peña, esto muestra una paradoja: Ecuador pudo sobreestimar la demanda en el largo plazo y, simultáneamente, subestimarla en el corto plazo. El análisis también señala que la demanda creció 6,5% en ocho meses de 2026 y advierte que, si los proyectos de energías renovables no convencionales y generación firme comprometidos para 2026-2028 no se ejecutan, el margen operativo podría volver a reducirse.

El robo de energía y el déficit tarifario también frenan la inversión eléctrica en Ecuador

El problema no se limita a construir nuevas centrales. El análisis identifica dos factores que considera ausentes o insuficientemente abordados en el Plan Maestro de Electricidad 2023-2032.

El primero son las pérdidas no técnicas, asociadas al robo de energía. Según Peña, estas pasaron de 4,10% en 2016 a 9,96% en 2025. En el caso de CNEL-Manabí, las pérdidas alcanzarían 30,54% de la energía distribuida.

El segundo es el déficit tarifario. Peña cifra en $598,3 millones anuales el subsidio estatal a la electricidad y señala una tasa de recuperación de 82,6%. También menciona $698 millones de deuda impagada entre el Estado y las distribuidoras.

Estos elementos son relevantes para la inversión privada porque una expansión eléctrica necesita señales claras sobre cómo se pagarán las nuevas obras y bajo qué condiciones podrán recuperar su inversión.

Las subastas eléctricas en Ecuador atraen inversión, pero aún faltan garantías

Peña también identifica un mecanismo que ya está generando contratos: el Proceso de Selección Pública (PPS) para energías renovables no convencionales.

Ahí se pueden resaltar a El Aromo Solar, de 200 MW, y Villonaco III, de 110 MW, como proyectos con adjudicación concreta, además del Bloque 1 ERNC, de 511,5 MW, que cuenta con adjudicatarios. Peña argumenta que cuando existe un precio de referencia definido, el capital privado tiene una señal para participar.

Sin embargo, también advierte que la adjudicación no garantiza por sí sola que las centrales lleguen a construirse. Esto se debe a que persisten problemas relacionados con trámites, garantías jurídicas y condiciones económico-financieras para cerrar los proyectos.

¿Ecuador puede convertir su energía en inversión y nuevos empleos?

La discusión, entonces, puede cambiar de escala. Ecuador no solo necesita preguntarse cuánta electricidad debe generar, sino qué puede hacer con esa electricidad para transformar su estructura productiva.

Si una provincia cuenta con energía solar abundante, otra con potencial eólico, otra con recursos hídricos y otra con biomasa, esas características podrían convertirse, si existen infraestructura, regulación y proyectos ejecutables, en parte de una estrategia para atraer inversiones específicas.

La figura de los Distritos Industriales Energéticos apunta precisamente a eso: vincular generación, infraestructura y actividad productiva en un mismo territorio.

El objetivo final sería que la energía deje de ser únicamente un insumo que la industria debe pagar y pase a convertirse en un factor de competitividad territorial.

Para Ecuador, la oportunidad está en lograr que cada nuevo proyecto eléctrico no solo agregue megavatios al sistema, sino que también ayude a responder una pregunta económica mucho más ambiciosa: qué industrias, empleos e inversiones pueden construirse alrededor de esa energía. (JS)

Fuente: La Hora

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